
No todos los días un brasileño le da una buena y educadísima bofetada a los estadounidenses.
Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, en
julio 2007, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual
Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO ‘CHICO’ BUARQUE, qué pensaba
sobre la internacionalización de la Amazonia ? Un estadounidense en las Naciones
Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.
Ésta fue la respuesta del Sr.Cristóvão Buarque: ‘Realmente,como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la
Amazonia , puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo
demás, que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia , desde una ética humanista, debe ser internacionalizada,
internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El
petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la
Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas
creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y
subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser
internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres
humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un
país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las
decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir
que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la
voluptuosidad de la especulación.
También, antes que la Amazonia , me gustaría ver la internacionalización
de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer sólo a Francia.
Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por
el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el
patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer
de un propietario o de un país.
No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con
él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber
sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del
Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para
participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de
los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas,
debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a
toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río
de Janeiro, Brasilia…cada ciudad, con su belleza específica, su historia
del mundo, debería pertenecer al mundo entero.
Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia , para no correr el riesgo de
dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales
nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar
esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las
lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados
Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales
del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar
que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela.
Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el
país donde nacieron, como patrimonio que merece los cuidados del mundo
entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes
traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad , no
permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando
deberían vivir. Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo;
pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la
Amazonia , sea nuestra. ¡Solamente nuestra!’







